Alambres, restos de tiza, papeles, tapas de lápices, dulces pegoteados y piedras, muchas piedras, por Dios que me recuerda a mi a su edad, lo que se hereda no se hurta dicen, mi "Mote" era Tarro con piedras, es de familia esa extraña afición por las piedras, yo coleccionaba y mi hija las pinta.
Es tan tranquilizador darme cuenta por esos pequeños detalles que mi enana es una niña feliz, motivada y con ganas de descubrir mundo, cada objeto por infimo que sea, en su mundo tiene utilidad o son grandes tesoros, ay de mi si me descubre botando sus tesoros, arriesgo show y llanto desconsolado por tamaña afrenta.
En un rinconcito de mi sucucho laboral guardo a modo de adorno dos piedras que con mucha pompa me regaló para mi oficina y pagaría cientos por haberle sacado una foto cuando un día que tuve que traerla al trabajo y vio sus piedras, sus ojitos brillaron...se nota que soy una mamá chocha.
Puedo decir que he disfrutado el ser mamá, aunque sus limitaciones me impone, pero cada instante, cada momento que logro estar con ella son mis tesoros y acumulo cada uno en mi corazón